La sexualidad forma parte del bienestar. Y cuando aparecen dificultades en este ámbito, no solo se afecta la vida sexual: también puede verse afectada la autoestima, la relación de pareja, la seguridad personal y la forma de vivir el propio cuerpo.
Muchas de las dificultades sexuales tienen un importante componente psicológico. El estrés, la ansiedad, las creencias erróneas, las experiencias previas o la presión por “funcionar bien” suelen influir más de lo que parece.
En hombres: